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Maira Ricárdez
Ante la determinación del uso permanente de cubrebocas como medida sanitaria contra el covid19, especialistas reiteran el llamado a la sociedad sobre la importancia del uso correcto de los mismos, este debe cubrir nariz y boca para evitar contagios por enfermedades respiratorias. “Si sólo se cubre la boca, los microorganismos que se quedan en la parte externa del cubrebocas se van a respirar por la nariz y llegará la enfermedad”.
Hay cubrebocas estándar, bifásico de uso quirúrgico o de cirujano, y trifásico como las mascarillas de alta eficacia. Un cubrebocas estándar es de uso común, protege en un 70 por ciento que la persona enferma no transmita la enfermedad ni permita la salida de secreciones, es muy importante que sea de pellón quirúrgico, los colores, adornos y demás son secundarios, es fundamental que tenga filtro, dijo el Jefe del Departamento de Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud, Dr. Gustavo Allard.
Es importante vigilar que sea trifásico, es el que tiene pliegues y un alambre que se amolda a la forma de la nariz y al rostro, y por consiguiente brinda mayor seguridad.
Un cubrebocas estándar tiene un periodo de vida de cuatro horas aproximadamente. Como la mayoría de mexicanos no están acostumbrados a usarlos, el primer reflejo es tocarse la cara y tratar de acomodarlo todo el tiempo, pero al hacerlo lo están contaminando. “Si vamos a utilizar el cubrebocas debemos hacerlo bien y estar conscientes que tenemos un objeto en la cara para protegernos. Debemos utilizarlo cubriendo nariz y boca, de preferencia que esté lo más adherido a la estructura de nuestra cara y no tenga espacios de salidas de aire.
Es posible reutilizarlo pero hay formas de resguardarla, lo ideal es meterlas en bolsas de papel, nunca de plástico porque generan humedad, ponerlos en áreas donde no les caiga nada encima para que no pierdan su forma. Es recomendable cambiar de cubrebocas tan pronto se humedezca y sustituirlo por otro limpio y seco.
¿Cómo debes quitártelo?
Lávate las manos antes de retirarlo
Retíralo tomándolo de las tiras de los costados y separándolo con cuidado
Retíralo por detrás sujetándolo de las ligas y sin tocar la parte delantera; después lávate las manos de nuevo
Ponlo inmediatamente en un recipiente cerrado hasta que lo laves (o si no es de tela, tíralo de una vez en un recipiente cerrado, no sin antes cortar las liguillas para evitar su reuso).





