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En una madrugada que quedará en los anales del derecho laboral mexicano, el Congreso de Oaxaca se convirtió en la primera legislatura del país en ratificar la reforma constitucional que reduce la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y aprobada horas antes por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
En sesión extraordinaria virtual, el Pleno del órgano legislativo oaxaqueño avaló con 37 votos a favor la Minuta con Proyecto de Decreto remitida por el Congreso Federal, mediante la cual se reforman las fracciones IV y XI del Apartado A del artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
La acción de Oaxaca cobra especial relevancia porque, conforme al artículo 135 constitucional, la reforma requiere ser ratificada por al menos la mayoría de los congresos estatales —al menos 17 legislaturas— para entrar en vigor y ser promulgada por el Ejecutivo Federal en el Diario Oficial de la Federación.
El dictamen, emitido por la Comisión Permanente de Estudios Constitucionales, establece que la jornada laboral será de 40 horas semanales, con al menos un día de descanso con goce de salario íntegro por cada seis días trabajados.
Asimismo, fija límites claros al trabajo extraordinario: las primeras 12 horas extra semanales se pagarán con un 100 por ciento adicional sobre el salario normal, y con un 200 por ciento cuando se rebasen dichos márgenes.
Se prohíbe, además, el trabajo extraordinario para personas menores de 18 años.
La reforma contempla un régimen de implementación gradual entre 2026 y 2030, sin que en ningún caso la disminución de horas implique reducción de sueldos, salarios o prestaciones.
Concretamente, la transición avanzará dos horas por año: 46 horas en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y 40 en 2030. El año en curso funcionará como periodo de adaptación para que las empresas ajusten contratos, nóminas y turnos.
La iniciativa fue presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum el 3 de diciembre de 2025. El Senado de la República la aprobó el 11 de febrero de 2026 con 121 votos a favor en lo general, modificando el artículo 123 constitucional para reducir la jornada de 48 a 40 horas semanales.
La Cámara de Diputados, a su vez, avaló la reforma en los primeros minutos del 25 de febrero de 2026, con 469 votos a favor en lo general y 411 en lo particular, con 58 votos en contra provenientes de legisladores del PRI y Movimiento Ciudadano que buscaban garantizar dos días de descanso obligatorio por cada cinco laborados.
El coordinador sindical Pedro Haces destacó durante la discusión que se trata de una reforma histórica, ya que la jornada de 48 horas se había mantenido por 109 años en la legislación mexicana.
Durante la discusión del dictamen en San Raymundo Jalpan, el diputado Benjamín Viveros Montalvo, presidente del órgano legislativo de Estudios Constitucionales, afirmó que la reforma responde a la evolución de las dinámicas laborales y representa un avance equilibrado en favor de la justicia social, al tiempo que armoniza el marco jurídico nacional con compromisos internacionales en materia de trabajo digno.
La diputada Dulce Alejandra García Morlan, de Movimiento Ciudadano, votó a favor al reconocer el impacto de la medida en la vida cotidiana de millones de personas, aunque llamó la atención sobre la importancia de que la implementación garantice beneficios efectivos y sostenibles.
El diputado Dante Montaño Montero, del Partido del Trabajo, expresó el respaldo de su bancada al señalar que la reforma permitirá a los trabajadores disponer de mayor tiempo para actividades familiares y comunitarias.
La legisladora Mónica Belén López Javier, de Fuerza por Oaxaca, sostuvo que la reducción gradual, sin afectación salarial, contribuirá a generar bienestar tangible para las familias oaxaqueñas.
El diputado Javier Casique Zárate, del PRI, reconoció el avance en el reconocimiento de los derechos laborales, aunque consideró importante perfeccionar el esquema para asegurar que los beneficios se traduzcan plenamente en mejores condiciones de descanso.
La aprobación no ha estado exenta de polémica. Legisladores del PRI advirtieron un “engaño” porque la reforma no modifica el número de días de descanso, mientras que algunos analistas señalaron que la ampliación del límite de horas extra podría conducir a la normalización del trabajo más allá de la jornada ordinaria.
En el debate federal, se citaron datos que indican que en México se laboran en promedio más de 2,100 horas al año, cifra superior al promedio de los países de la OCDE, y que alrededor del 27 por ciento de la población ocupada trabaja más de 48 horas semanales.
A ello se suma que alrededor del 55 por ciento de la población ocupada se ubica en la informalidad laboral, lo que plantea interrogantes sobre el alcance real de la reforma en ese sector.
En el ámbito internacional, países como Ecuador y Chile ya cuentan con jornadas de 40 horas desde hace años, y Brasil y Colombia avanzan en el mismo sentido, mientras que en Europa y Estados Unidos la jornada reducida es una realidad desde hace décadas.






