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La Cámara de Diputados desechó este miércoles la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum al no alcanzar la mayoría calificada requerida para modificar la Constitución. Con 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, la iniciativa quedó lejos de los 334 sufragios necesarios. La presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, declaró desechado el dictamen.

Por primera vez desde la llegada de la alianza Morena-PT-PVEM a la presidencia de la república, los aliados del partido guinda rechazaron una propuesta de enmienda constitucional.

El Partido del Trabajo votó mayoritariamente en contra —47 de sus 49 legisladores— y el PVEM lo hizo de forma dividida: la mayor parte de su bancada se sumó al rechazo, aunque una decena de diputados que llegaron bajo las siglas de Morena en 2024 respaldaron el dictamen.

Raúl Bolaños Cacho, vicepresidente de la Mesa Directiva por el Verde, fue la única abstención registrada en el tablero.

Desde la tribuna, el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, defendió la iniciativa presidencial y anticipó lo que vendría tras el resultado.

“Una vez que se vote y una vez que se rechace, comenzaremos a construir el Plan B de la reforma electoral, porque no desmayemos, no vamos a rendirnos, no vamos a claudicar”, dijo, acompañado por legisladores de su bancada.

Monreal aseguró que las ideas nacidas del pueblo “se terminan convirtiendo en ley tarde o temprano” y que la historia sabrá “quién estuvo del lado de la democracia”.

Cerró su posicionamiento con un respaldo explícito a Sheinbaum: “estamos del lado del pueblo, estamos del lado de México y estamos con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo”.

El legislador también dirigió un mensaje a los aliados: “A nuestros aliados, que hoy pueden caminar por veredas distintas, les expresamos nuestro respeto. Las coyunturas legislativas pasan, porque los procesos políticos permanecen.”

La oposición, por su parte, cuestionó el fondo de la propuesta. El priista Rubén Moreira Valdez llamó al dictamen “la ley Maduro” y argumentó que con la fórmula propuesta Morena obtendría el 67% de los escaños con apenas el 47% de los votos.

El petista Reginaldo Sandoval reafirmó el respaldo de su partido a la presidenta, pero explicó que rechazaban el dictamen porque el nuevo esquema plurinominal pone en riesgo la paridad de género y distorsiona la representación de los estados con menor padrón electoral.

Carlos Puente, del PVEM, argumentó que la propuesta altera la asignación de representación por circunscripción y debilita a los partidos.

Con la reforma desechada en San Lázaro, el esquema electoral para los comicios de 2027 permanece intacto: los 200 diputados de representación proporcional seguirán eligiéndose mediante las listas de los partidos, los 32 senadores plurinominales no desaparecerán, y el financiamiento público a los partidos no será recortado en el 25% que contemplaba el dictamen.

La iniciativa, presentada por Sheinbaum el 4 de marzo, buscaba reformar 14 artículos constitucionales.

Entre sus puntos centrales figuraban la eliminación de los 32 senadores plurinominales, la modificación del mecanismo de elección de los 200 diputados de representación proporcional y una reducción del 25% en el financiamiento público a partidos políticos y órganos electorales.

La presidenta Sheinbaum declinó pronunciarse sobre el resultado y ratificó su convicción de haber cumplido con la demanda ciudadana en torno a la modificación del sistema electoral, señalando que corresponderá a la gente evaluar el desempeño de los legisladores sobre esta reforma.

Desde antes de la votación, la mandataria había descartado hacer un llamado adicional a sus aliados: “que cada quien decida”, dijo.

La próxima sesión ordinaria quedó citada para el 18 de marzo. Morena trabajará mientras tanto en la construcción del llamado Plan B electoral, cuyo contenido aún no ha sido precisado.