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La escalada de violencia que golpea al Istmo de Tehuantepec llegó a un punto de quiebre para el sector empresarial de la región: el Grupo Empresarial y Comercial del Istmo exige al gobierno federal despliegue permanente de la Defensa Nacional y la Marina en Juchitán de Zaragoza.
Y es que la ciudad más poblada del corredor y epicentro de una serie de hechos violentos que se han intensificado en las primeras semanas de 2026.
En un pronunciamiento público, el organismo advirtió que la situación “ha rebasado los límites tolerables”.
Asimismo que la violencia no solo compromete la seguridad de las familias juchitecas, sino que genera “daños irreparables en el desarrollo psicológico de la niñez, deteriora el tejido social y afecta gravemente la actividad económica” de la región.
Del 1 de enero al 4 de marzo de 2026 se reportaron al menos 124 homicidios dolosos en el estado de Oaxaca, con enero cerrando en 60 casos —55 de ellos cometidos con arma de fuego— y febrero en 55, con el día 22 como la jornada más sangrienta del mes con cinco incidencias registradas.
El Istmo de Tehuantepec encabeza la distribución regional: en enero, la mayoría de los 52 homicidios dolosos que registró Oaxaca ese mes se concentraron precisamente en esa región, con una tasa de 1.5 víctimas por cada 100 mil habitantes que ubicó al estado en el lugar 14 a nivel nacional.
La violencia contra las mujeres suma un capítulo propio en el mismo periodo. Al menos once mujeres fueron asesinadas en Oaxaca entre enero y los primeros doce días de marzo de 2026, según la organización Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad.
En el acumulado histórico reciente, Juchitán se consolidó como el municipio más violento de Oaxaca al registrar 98 homicidios de hombres y cinco de mujeres en el periodo analizado por la Fiscalía General del Estado, superando a San Pedro Mixtepec con 44 casos, Salina Cruz con 42, Pinotepa Nacional con 41 y Santiago Jamiltepec con 32.
En el ámbito nacional, Oaxaca figura entre las ocho entidades que concentraron el 54.2 por ciento de los homicidios dolosos del país en febrero de 2026, con una participación del 5.3 por ciento del total nacional, empatada con el Estado de México y por encima de entidades como Guerrero y Chiapas.
La Fiscalía General del Estado ha identificado a la célula conocida como “Los Cromos” como uno de los principales generadores de violencia en la zona.
Según el fiscal Bernardo Rodríguez Alamilla, tras la reducción del flujo migratorio, los grupos delictivos del Istmo comenzaron a disputarse nuevas fuentes de financiamiento ilegal, incluyendo extorsiones, secuestros, control territorial, narcomenudeo y cobro de piso a comerciantes y transportistas, a lo que se suma el valor estratégico del Corredor Interoceánico, cuyas rutas se convirtieron en objetivo de control criminal.
Ante la presión social y empresarial, el gobierno de Oaxaca activó el Operativo Sable, un esquema de coordinación interinstitucional que suma a la Marina, la Defensa, la Guardia Nacional, la Policía Estatal y la Agencia Estatal de Investigaciones.
En la víspera, el secretario de Gobierno, Jesús Romero López, y el fiscal Rodríguez Alamilla se reunieron con representantes empresariales para anunciar acciones operativas y de inteligencia orientadas a desmantelar las estructuras criminales activas en el corredor.
Sin embargo, la persistencia de los crímenes —incluyendo ejecuciones en espacios públicos, ha obligado al sector empresarial a demandar operativos más eficientes para contener la violencia.
El Grupo Empresarial y Comercial del Istmo cerró su pronunciamiento con un llamado a la ciudadanía a “no normalizar la violencia bajo ninguna circunstancia” y a actuar con “responsabilidad colectiva” en defensa de la paz y la estabilidad social de la región.






