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La diputada del Partido del Trabajo, Irma Pineda Santiago, presentó un punto de acuerdo para respaldar a la Banda de Música del Estado y a las agrupaciones filarmónicas comunitarias, al considerar que enfrentan condiciones adversas pese a su relevancia en la identidad cultural de la entidad.

Durante su intervención, la legisladora destacó que Oaxaca es un reflejo del carácter pluricultural, multiétnico y multilingüístico de México, donde la cosmovisión de los pueblos originarios constituye una base ancestral que hoy se reconoce incluso en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Afirmó que la música tradicional es uno de los pilares que sostienen ese legado.

Pineda Santiago destacó que en las ocho regiones del estado existen expresiones culturales tangibles e intangibles que se manifiestan a través de la música, particularmente en las bandas de viento, filarmónicas y agrupaciones autóctonas.

Recordó que Oaxaca ha dado figuras de proyección internacional como Macedonio Alcalá, autor del “Dios nunca muere”, considerado himno no oficial del estado, y Álvaro Carrillo, referente de la música popular mexicana.

Asimismo, mencionó el reconocimiento global de agrupaciones como la Banda de Betaza, las bandas de Villa Hidalgo Yalálag, así como el trabajo formativo del Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe (CECAM) en Santa María Tlahuitoltepec, que ha sido clave en la preservación y enseñanza de la música indígena.

La diputada refirió que las bandas filarmónicas no solo son agrupaciones artísticas, sino instituciones sociales profundamente arraigadas en las comunidades.

A través de sones, jarabes y marchas tradicionales, explicó, se transmite la historia, las costumbres y la cosmovisión de los pueblos, además de fortalecer la cohesión social.

En Oaxaca, estas agrupaciones son parte esencial de celebraciones como fiestas patronales, calendas, mayordomías y eventos cívicos, así como de festividades emblemáticas como la Guelaguetza, donde la música funge como elemento articulador de la vida comunitaria.

De acuerdo con especialistas en cultura comunitaria y datos de instituciones como la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca, el estado cuenta con cientos de bandas de viento comunitarias, muchas de ellas integradas por niñas, niños y jóvenes que se forman mediante procesos intergeneracionales, en los que además de aprender música, adquieren valores como disciplina, solidaridad y compromiso social.

Sin embargo, diversas agrupaciones han denunciado falta de apoyos económicos, carencia de instrumentos y condiciones laborales precarias, especialmente en el caso de músicos de la Banda de Música del Estado, quienes en distintos momentos han exigido mejoras salariales y reconocimiento institucional.

Por lo pronto, la legisladora del PT llamó a los 42 diputados del Congreso local a respaldar políticas públicas que garanticen la continuidad de estas expresiones culturales, incluyendo la asignación de recursos para la formación musical comunitaria, la dotación de instrumentos y la dignificación de los músicos mediante ingresos justos.

“El fortalecimiento de las bandas filarmónicas autóctonas no solo preserva una tradición, sino que asegura la continuidad de una forma de vida y de organización comunitaria que da identidad a Oaxaca y al país”, concluyó.