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Habitantes de la agencia Ensenada La Ventosa marcharon y protestaron frente a la refinería “Antonio Dovalí Jaime” de Salina Cruz para exigir a Petróleos Mexicanos (Pemex) que acepte su responsabilidad en el derrame de hidrocarburo en la laguna y playas de esa comunidad.
Margarita Domínguez, agente municipal de Ensenada La Ventosa, aseguró que Pemex ha negado la existencia de un derrame en su comunidad, por lo que no se han realizado trabajos de limpieza, y cuyas afectaciones golpean directamente a la economía de la población.
Al llegar a la entrada de la refinería, los manifestantes hicieron entrega de un oficio dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la dirección de Pemex, donde explican la situación que atraviesa la comunidad tras el derrame que lleva más de una semana.
Descartaron toma de las instalaciones de la refinería o algún bloqueo hacia su acceso principal.
Pobladores y comuneros señalaron que desde 2022 se han registrado más de 59 fugas de hidrocarburos en la zona, sin que Pemex haya asumido responsabilidad por los daños ocasionados a las playas, la flora, la fauna marina y la actividad pesquera.
El derrame que motivó la protesta se originó tras una fuga de combustóleo en un ducto de 16 pulgadas, en el tramo que va de la refinería a la Terminal Marítima de Salina Cruz, a la altura de la colonia Aviación.
Pescadores y restauranteros denunciaron que, desde entonces, la playa y las zonas de pesca de Bahía La Ventosa amanecieron varios días consecutivos con manchas negras y viscosas, mientras el agua de mar se oscureció con los residuos arrastrados por el oleaje.
La directora de Ecología del ayuntamiento de Salina Cruz, Diana González, detectó un área de tres kilómetros mar adentro y seis kilómetros de playa con manchas negras y olor a hidrocarburo, con desplazamiento desde la zona de restaurantes hacia el Faro de Cortés.
La funcionaria documentó hasta seis derrames en los últimos quince días en el puerto, lo que suma más de 60 episodios en cuatro años, denunciados ante la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA).
La empresa reconoció únicamente el hallazgo de residuos grasos en 50 metros lineales del estero Boca del Río, los cuales aseguró haber retirado.
Domínguez calificó como una falta de respeto la postura de la petrolera y afirmó que los videos difundidos por pescadores no corresponden a otro lugar, como ha sugerido la empresa.
Los afectados también exigen a Pemex sustituir los emisores que transportan residuos de la refinería hacia el mar abierto, pues dos de ellos, de un kilómetro de largo, desfogan los desechos industriales debido a que las plantas de tratamiento de aguas no funcionan.
La contaminación ha afectado a unos 150 pescadores de atarrayas y a la cooperativa Barra del Río Tehuantepec, además de los restauranteros de la zona, quienes reportan la suspensión de sus labores y la imposibilidad de comercializar productos del mar.





