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Indigna el asesinato de El Chuy y su pareja. Él era elotero: un hombre trabajador, parte de la cultura del esfuerzo, cuya vida fue arrebatada junto a la de su compañera.
Cuando el diseñador muxe Elvis Guerra denunció un intento de extorsión y un ataque contra su domicilio, fue recibido por la presidenta Claudia Sheinbaum y por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
El gobierno federal le brindó atención y protección. A partir de ello, Juchitán de Zaragoza, atraviesa una crisis política-gubernamental que el Estado Mexicano intenta revertir.
El ataque contra Jesús, conocido como El Chuy, y Rosalba ocurrió la noche del sábado 3 de octubre en la colonia Ejidal, en San Martín Mexicápam.
La pareja viajaba en motocicleta cuando sujetos armados que iban en otra moto les dispararon.
La Fiscalía de Oaxaca informó que inició las diligencias para investigar el doble homicidio y conocer el contexto de las víctimas. Y es que el entramado de la doble ejecución aún se desconoce.
Durante su infancia vendía chicles en zócalo de Oaxaca y ya mayor, desde hace más de 15 años, El Chuy se dedicó a vender elotes y esquites en el centro de Oaxaca.
Construyó un negocio conocido por sus distintas preparaciones y sabores, y compartía con Rosalba el trabajo diario para sacarlo adelante.
Por su notoriedad, Elvis obtuvo el respaldo. La exigencia es que la misma voluntad de justicia alcance también a El Chuy y a su pareja, aunque no sean figuras públicas ni hayan llegado a Palacio Nacional.
Que se investigue el doble asesinato, se identifique a los responsables y se les lleve ante la justicia.
La vida de un elotero y su pareja vale lo mismo. La investigación y la justicia deben garantizarse sin importar quién sea la víctima o qué señalamientos existan en su contra.






