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A dos años y medio del despojo atribuido a habitantes de Santo Domingo Teojomulco, La Cofradía y El Tlacuache permanecen convertidas en pueblos fantasma. Un recorrido exhibe las viviendas que sus habitantes tuvieron que abandonar.
Las casas siguen en pie, pero sus habitantes no están. Juguetes tirados, ropa, televisores, muebles y pertenencias familiares permanecen entre las viviendas abandonadas de La Cofradía, una de las comunidades de San Pedro El Alto que quedó deshabitada tras el conflicto con Santo Domingo Teojomulco, en la Sierra Sur de Oaxaca.
En un recorrido por la zona, Ángel Juárez Pacheco mostró las condiciones en las que quedaron las viviendas y recordó las historias de quienes tuvieron que huir: familias que construyeron sus casas con años de trabajo, jóvenes que apenas comenzaban a formar un patrimonio y personas enfermas que también fueron obligadas a dejar sus hogares. Algunas de estas construcciones fueron levantadas con dinero enviado por familiares que migraron a Estados Unidos.
El testimonio también expone los espacios donde antes había actividad comercial, trabajadores forestales, canchas de básquetbol y convivencia entre vecinos. Hoy, esos lugares permanecen vacíos. Juárez Pacheco señaló que más de 208 familias fueron despojadas de sus viviendas y denunció que algunas pertenencias fueron sacadas y arrojadas al abandono.
El conflicto estalló el 21 de marzo de 2024, cuando habitantes de San Pedro El Alto denunciaron la incursión de un grupo armado en La Cofradía y El Tlacuache, así como amenazas y desplazamiento forzado. La disputa territorial tiene antecedentes de décadas y está relacionada con la posesión de tierras en esta zona de la Sierra Sur.
A dos años y seis meses, las familias siguen sin recuperar la vida que tenían en sus comunidades. En La Cofradía, los juguetes que quedaron en las casas, la ropa de los niños y las viviendas cerradas dan cuenta de un desplazamiento que todavía no tiene solución para quienes perdieron su hogar.





