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Ariadna Mendoza

Entre lágrimas, pancartas y consignas de justicia, estudiantes y familiares de Zaira Marbeli salieron a las calles este jueves para exigir que su feminicidio no quede impune. La movilización se realizó en la Universidad del Mar (UMAR), campus Huatulco, y llegó hasta la carretera federal 200, donde bloquearon temporalmente la circulación.

La protesta comenzó al interior de las instalaciones universitarias, donde alumnos vestidos de negro realizaron un recorrido para recordar a su compañera. Posteriormente, el contingente se trasladó a la entrada principal del campus, donde exigieron respuestas a las autoridades educativas y gubernamentales, así como mayor seguridad para las mujeres dentro y fuera de los planteles.

«¡Marbeli no murió, la asesinaron!», «¡No fue suicidio, fue feminicidio!» y «¡Rectora, rectora, no seas indiferente!», fueron algunas de las consignas que acompañaron la manifestación. En uno de los carteles se leía: «Nos quisieron arrebatar su voz, pero no contaban con que su lucha sería la nuestra».

Zaira, de 20 años y originaria de Miahuatlán de Porfirio Díaz, cursaba el primer semestre de Relaciones Internacionales. Su cuerpo fue localizado el martes 3 de noviembre en el cuarto que rentaba en el sector H3 de Santa Cruz Huatulco. La Fiscalía General del Estado informó que la causa de muerte fue estrangulamiento y que el caso se investiga bajo el protocolo de feminicidio.

La indignación también se relaciona con el antecedente de otra mujer, identificada como Norma Hernández López, quien fue localizada sin vida en junio pasado en el mismo inmueble, situación que ha generado cuestionamientos sobre las condiciones de seguridad en el lugar donde se alojan estudiantes.

Durante la movilización, la comunidad universitaria exigió que se esclarezcan los hechos, se investigue con perspectiva de género y se castigue a los responsables. Familiares y compañeros advirtieron que no dejarán de alzar la voz hasta obtener justicia para Zaira.

«Hoy su comunidad no guarda silencio»: el asesinato de la joven convirtió el dolor de sus compañeros en una exigencia colectiva para que ninguna otra estudiante sea víctima de violencia.