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Humberto Cruz

Pobladores de Santa Cruz Xoxocotlán llegaron a la Tumba 7 de Monte Albán para realizar una ofrenda a sus ancestros, como parte de las celebraciones del Día de Muertos y en un intento por recuperar los rituales de las culturas mixteca y zapoteca.

Sobre un petate de palma colocaron semillas, frutos, flores e incienso al pie de la tumba donde, en 1932, el arqueólogo Alfonso Caso descubrió uno de los tesoros más importantes de Mesoamérica, integrado por más de 400 piezas de oro, jade, turquesa, plata y obsidiana.

Durante el ritual evocaron la antigua concepción de la muerte como un tránsito hacia otro mundo, sin la separación entre cielo e infierno que existe en otras creencias. La ceremonia también rindió homenaje a las deidades y elementos naturales vinculados con la cosmovisión de los pueblos originarios.

La Tumba 7 fue construida durante el periodo clásico zapoteca, entre los años 500 y 900 después de Cristo, y siglos más tarde fue utilizada por los mixtecos para ceremonias funerarias de personajes de la nobleza.