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La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) informó que las respuestas presentadas este miércoles por el Gobierno federal no resolvieron de fondo sus principales demandas, por lo que el movimiento magisterial mantendrá la presión y dejará en manos de su Asamblea Nacional Representativa la decisión sobre las próximas acciones.
Tras una reunión con funcionarios de la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Educación Pública y el director del ISSSTE, Martín Batres, los dirigentes señalaron que las autoridades únicamente ratificaron algunos planteamientos ya conocidos, entre ellos la desaparición del USICAMM y la continuidad de mesas de trabajo para discutir la reforma a la Ley del ISSSTE de 2007.
La CNTE insistió en que sus demandas centrales siguen sin resolverse: la abrogación de la reforma educativa y la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007, considerada por el magisterio disidente como uno de los principales agravios laborales para los trabajadores de la educación.
Aunque el Gobierno dejó abierta la posibilidad de continuar las negociaciones y analizar modificaciones relacionadas con derechos laborales del magisterio, los representantes sindicales evitaron considerar las propuestas como un avance definitivo y señalaron que no están facultados para aceptar acuerdos sin consultar previamente a las bases.
Los dirigentes adelantaron que esta noche los ofrecimientos serán analizados por la Asamblea Nacional Representativa, instancia que definirá si continúan las movilizaciones o si existe margen para avanzar en la negociación.
“La táctica sigue siendo movilización y negociación”, advirtió la CNTE, al tiempo que exigió nuevamente un encuentro directo con la presidenta de la República para abordar las demandas del magisterio a nivel nacional. Mientras tanto, el conflicto permanece sin una solución concreta.







