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La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que su Gobierno impulsará un proceso de regulación de la inteligencia artificial y de las plataformas digitales en México, una vez concluido el Mundial de Futbol, el próximo 19 de julio.

“Vamos a iniciar con un proceso de información y debate”, dijo la mandataria en su conferencia matutina, al precisar que la discusión desembocará en decisiones normativas y no se agotará en foros de análisis.

Esa misma semana, adelantó, se expondrán estudios sobre el efecto de las redes sociales en la infancia.

“Muy importante, muchos estudios hablan de la adicción que se genera a través de las redes sociales y de las plataformas”, señaló.

Con ese diagnóstico como punto de partida, la presidenta planteó que el Estado mexicano debe fijar reglas frente al poder que hoy concentran las empresas tecnológicas.

“No se trata de prohibir, sino de informar y generar condiciones de regulación entre todas y entre todos”, afirmó y convocó a sumarse a la discusión legislativa.

Sheinbaum respaldó su postura en la encíclica del papa León XIV, “Magnifica Humanitas”, que cuestiona la concentración del control de la inteligencia artificial en unas cuantas corporaciones y advierte que la tecnología “no puede considerarse moralmente neutra”.

“Vamos a iniciar también un proceso de debate de qué es la inteligencia artificial, quién controla la inteligencia artificial, cómo se desarrolla y qué debemos aprender las y los mexicanos para poder establecer así, si lo decidimos, procesos de regulación de la inteligencia artificial o normatividad”, planteó la presidenta.

La estrategia federal contempla cuatro ejes que apuntan a una normatividad concreta: la adicción de niñas, niños, adolescentes y jóvenes a las plataformas digitales.

La concentración del control de estas tecnologías en pocas manos; las experiencias regulatorias ya aplicadas en otros países, y encuestas entre madres y padres de familia sobre el uso de celulares en las escuelas.

El Ejecutivo prevé que especialistas participen tanto en las conferencias presidenciales como en foros adicionales, mientras el Congreso abre en paralelo su propia ruta legislativa.

La administración de Sheinbaum sostiene que el proceso busca construir una regulación con reglas claras para plataformas e inteligencia artificial, sin que ello implique censura ni restricciones a la libertad de expresión.