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Jaime GUERRERO

En el arranque del segundo año de la LXVI Legislatura del Congreso de Oaxaca, las y los coordinadores parlamentarios coincidieron en un discurso unánime: priorizar la unidad, el diálogo, la pluralidad y el respeto para trabajar por el bienestar de las y los oaxaqueños.

Sin embargo, entre las frases conciliadoras, emergieron críticas contundentes que evidencian el balance del primer año: un legislativo marcado por la polarización, la subordinación al Ejecutivo y pendientes.

La presidenta de la Junta de Coordinación Política y coordinadora de Morena, Tania Caballero Navarro, fijó el tono oficial: impulsarán una agenda “acorde a las necesidades del pueblo” con énfasis en derechos humanos, mujeres, infancia y el campo.

Invitó a la “transformación en unidad y respeto”, celebrando la pluralidad como motor de acuerdos.

Palabras similares pronunciaron Melina Hernández Sosa (PVEM), quien llamó a robustecer el marco jurídico para sectores olvidados y medio ambiente; Dante Montaño Montero (PT), optimista pero preocupado por la inseguridad y el paquete económico 2026; María Eulalia Velasco Ramírez (Fuerza por Oaxaca), que reivindicó la política como herramienta de transformación, y Javier Casique Zárate (PRI), quien exigió recuperar el “hábito democrático” de escuchar todas las voces.

El discurso más crudo, sin embargo, vino de la diputada de Movimiento Ciudadano. La diputada Alejandra García Morlan no se guardó nada:

“Hemos perdido un año entrando a la inercia nacional de la polarización y descalificación”.

Con autocrítica inusual en el recinto, cuestionó abiertamente si el Congreso ha estado “a la altura” o si se convirtió en “un Poder al servicio de otro Poder” y en “simples aplaudidores de un gobierno que sigue en deuda con nuestro estado”.

Reconoció avances en reformas, pero advirtió que hay “varios pendientes en el tintero” y propuso un “pacto por Oaxaca” que deje atrás la confrontación estéril.

García Morlan delineó la línea naranja para el resto de la legislatura: diálogo permanente, pero crítica frontal cuando algo lastime a la sociedad; denuncia sin titubeos ante la corrupción y defensa absoluta de lo justo.

“Construimos y no destruimos, proponemos y no imponemos”, sentenció, prometiendo una oposición “que no traicione la confianza ciudadana”.

Dirigiéndose directamente a las nuevas autoridades del Congreso –la presidenta de la Junta de Coordinación Política (Morena), Tania Caballero Navarro y la presidenta de la Mesa Directiva, Eva Diego Cruz, les deseó éxito pero dejó claro: “De mí espere altura política y disposición, pero jamás subordinación”.

El contraste fue evidente. Mientras la mayoría oficialista y aliados pintaron un panorama idílico de concordia, la voz disidente recordó que la pluralidad real no consiste en aplaudir al unísono, sino en confrontar los errores sin miedo.

El segundo año legislativo arranca con las mejores intenciones declaradas. Ahora toca ver si pasan de las palabras a los hechos.