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Jaime GUERRERO
La sesión ordinaria del Congreso local, un día después de la entrega del Tercer Informe del gobernador Salomón Jara Cruz, se convirtió en un tablero de ajedrez político donde cada bancada marcó territorio con discursos que oscilaron entre la defensa cerrada del proyecto morenista y las críticas veladas o frontales a la gestión estatal y nacional.
La jornada arrancó con la intervención más comentada en los pasillos: el diputado priista Javier Cacique Zárate.
El legislador plurinominal, eterno sobreviviente de las listas del PRI y acusado por sus propios correligionarios de actuar como “aliado disfrazado” de Morena, tomó la tribuna con un discurso cuidadosamente calculado.
Evitó mencionar siquiera una vez el nombre del gobernador Jara ni cuestionar directamente las cifras del Informe presentado por el secretario general de Gobierno, Jesús Romero López.
En su lugar, centró su artillería en la economía nacional: “Entre 2018 y 2024 el PIB creció apenas 0.85 % anual, uno de los peores resultados en décadas”, dijo, antes de advertir que “Oaxaca no es una isla”.
Con tono grave, cerró con una amenaza electoral: “Tarde o temprano los inconformes seremos más y lo veremos en las urnas”.
El mensaje fue claro: criticar sin confrontar directamente al mandatario estatal, pero simulando dejar caer la piedra sobre el proyecto de la 4T en su conjunto.
La réplica más contundente vino de la diputada de Movimiento Ciudadano, Alejandra García Morlán, desmontó el relato oficial.
Trajo números propios: en septiembre de 2024 Oaxaca fue el octavo estado más violento del país según el SESNSP, con 91 homicidios dolosos (tres al día).
Aunque en octubre bajó al lugar 13, la tendencia no miente, expuso. En la capital, la percepción de inseguridad subió casi 12 puntos en un año según el INEGI. “Colonias enteras abandonadas, extorsión en aumento, madres buscando a sus hijas… ¿En qué diapositiva del informe caben esas madres?”, preguntó.
Sobre salud, lanzó: hospitales sin medicinas, niños con cáncer sin tratamiento, mujeres pariendo en pasillos. Cerró exigiendo “honestidad” en vez de “cifras alegres”.
El fuego amigo llegó desde el PT. Dante Montaño Montero, crítico de la izquierda oaxaqueña, calificó el informe de “relato que dista mucho de la realidad” y de “Oaxaca imaginario”.
Acusó al gobierno estatal de funcionar “con algunos compañeros de Morena, con lo que queda del PRI y del PAN”.
Reconoció que hay cambio social, pero lo adjudicó casi exclusivamente a los programas federales: “El 95 % de la operatividad viene de recursos etiquetados por la Constitución”.
Citando a Foucault, advirtió que repetir “que siga la primavera” es un sofisma para “adoctrinar” y descalificar cualquier crítica como “complot”.
Prometió desmenuzar todo en las comparecencias venideras.
Morena cerró filas con dos intervenciones de trinchera.
Primero, Juan Marcelino Sánchez Valdivieso exaltó la “Primavera Oaxaqueña” y enumeró logros: 280 mil personas fuera de la pobreza, 165 mil de la extrema, crecimiento económico del 13.8 %, segundo lugar nacional entre los estados del sur-sureste, 370 mil millones de pesos de inversión privada, récord de 12 mil millones en programas sociales.
“Como nunca antes se había hecho”, repitió, y terminó con un reconocimiento personal al gobernador Jara.
“Reconocemos su liderazgo y su compromiso”.
Minutos después, Benjamín Viveros Montalvo subió el tono. Sin mencionar nombres, respondió directamente al PT y a MC: “Es normal que cada transformación enfrente resistencias de quienes añoran los gobiernos neoliberales del pasado”.
Defendió la política social estructurada, la construcción de infraestructura en las ocho regiones y el acompañamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum.
“Oaxaca dejó atrás la opacidad del viejo régimen”, afirmó.
Cuando la sesión terminó, el pleno quedó dividido en tres bloques claros: el PRI que critica sin confrontar, la oposición (MC) que golpea con datos duros y el PT que dispara desde dentro de la propia coalición.
Morena, con mayoría pero con grietas visibles, intenta cerrar filas mientras se acerca el último tercio del sexenio y, con él, el proceso de revocación de mandato.






